jueves, 6 de abril de 2023

Costa Rica, el ecotono americano

Me recuesto en el colchón sin patas de mi habitación, veo las nubes pasar por la ventana y me siento ligera. Se ve el azul del cielo contrastando el rojo de las flores del Ginger, así es Costa Rica llena de colores complementarios, de luz cálida iluminando las hojas verde oscuro de un follaje que transpira incesante y productivo. 

Hace tiempo tenía un sueño, una idea vaga, un concepto ideal de "la tierra soñada". Quería con ansias venir aquí y conocer a profundidad su cultura, su biodiversidad, su abundancia de vida. ¿Cómo es que un país tropical del tamaño de un pequeño departamento de Colombia podía contener tanta riqueza, especialmente biológica? Me atrajo ese verde oscuro, hábitat de millones de animales con pelo, escamas, plumas y caparazones de colores.

Lo interesante de Centroamérica es la función de ecotono que cumplen sus países, aquí se mezcla la genética del Norte con la del Sur, también se mezclan los ascentos, la comida y las culturas. Me  he sentido algunas veces en México, otras en Ecuador y con la humedad al 100% entre la selva espesa recuerdo el pacífico chocoano. Hay arepas y también tortillas, hay elotes y mazorcas, hay Piangua y Mojarra. 

Aquí también vine porque se rumoraba que la gente "cuidaba de los animales", una cualidad muy secilla pero muy escaza en Colombia, y en general en países con políticas Neoliberales y extractivistas. Veía hace unos minutos en redes sociales un video que mostraba unas grandes, grandísimas cadenas! atadas a un vehículo, quizás sería un tractor. Las cadenas enredaban un parche de bosque a raz de suelo, y de esta forma mientras el tractor avanzaba las cadenas iban arrazando con el bosque amazónico. Un ecosistema probablemente primario, hábitat de cientos de miles de animales. 

Cuánta falta nos hace la cultura del cuidado en las tierras del sur. Efectivamente en Costa Rica he encontrado unas ideas distintas. Me hice amiga del vigilante del hotel donde trabajo, nos encontrábamos a diarío en el mismo punto junto al bosque buscando una osa perezosa que él sabía con mayor precisión y habilidad cómo encontrarla. Son animales muy crípticos, y él siempre la veía primero, el vigilante siempre sabía lo que la perezosa estaba haciendo. 

Eentendí que el vigilante aquí no sólo cuida de las "cosas", también cuida de otros seres no humanos, de otros seres valiosos con los que convivimos. Espero ir con él a caminar por más senderos cerrados al otro lado de la quebrada Las Palmas, y espero también encontrarme con serpientes, aves, ranas y muchas bromelias como debe ser, como debería ser posible en todos estos rincones tropicales donde la vida sólo desea existir. 

Colonias

 Las hormigas trabajan en la noche, las veo transitar en ríos color marrón en un rincón de la acera, abriéndose paso entre los gigantes y destructores pasos humanos. Tienen trazado un camino bajo una cerca de acero eslabonado y se organizan en hileras de 10 a 20 , todas diminutas cargando un pesado fragmento de hoja desde un despedazado árbol cercano. 

Pienso en lo inmenso que será su nido, hay unas hormigas soldados de unos 2 cm de largo con unas cabezas gigantes para sus delgados cuerpos que cuidan a las otras obreras arrieras, me hacen imaginar una reina muy voluptuosa y saludable, la madre de todo ese caudal trabajador. 

En la mañana siguiente generalmente después de una lluvia torrencial, de esas muy comunes aquí en el trópico, encuentro los trozos de hoja que cargaban las obreras cubriendo todo el piso como un tapete, organizados en el mismo orden de las hileras que el día anterior formaban las obreras. Pienso en el verdadero problema que tiene ese magnífico hormiguero, pues debe alimentar a sus millones de integrantes pero con cada lluvia su producción de alimento y el esfuerzo diario de horas y horas queda simplemente deshecho, empapado e inservible sobre el suelo. 

Los trozos de hojas caídos y húmedos yacen sobre la acera, completamente ignorados por la cotidianidad humana que ya comienza su día preparando los platos típicos del desayuno, tomando las rutas de bus hacia sus puestos de trabajo, armando hileras como las arrieras y cargando también trozos de algún árbol en forma de documentos en pequeños trozos de vacas en forma de bolsos y maletines, ó pequeños trozos de petróleo sólido e hilado en forma de morrales. 

¿Seré sólo yo quien se preocupa por tanto esfuerzo perdido sobre el suelo? o alguien más se detendrá en su cotidianidad a pensar sobre esta colonia, su reina, su tamaño y su belleza? 

Me sorprende que se tenga apatía por seres tan similares a nosotros los gigantes destructores humanos. Quienes a diario cargamos nuestras versiones de trozos y fragmentos de árboles para alimentar un sistema que nos tiene dopados con sus hormonas. También tenemos diferentes aguijones, mandíbulas o herramientas cargados de venenos con las que despejamos para erguir nuestras colmentas en forma de edificios cuadraditos perfectamente ortogonales por aquello del espacio, y nos creemos invencibles y nos imaginamos únicos y nos sentimos innovadores e inteligentes por lograr lo que logramos, dopados por la perfección y la idea de producción que se nos ha enseñado ya desde el inicio de nuestra existencia. 

Nadie lo cuestiona, y por eso somos tan parecidos a esas juiciosas colmenas que con pasos firmes y milimétrica organización vuelve a diario al mismo árbol en perfecto orden a desechar los trozos que alimentarán su hongo, sin importar ese penoso problema que impredecible llegará de tanto en tanto y acabará torrencialmente con el trabajo logrado del día.

La pregunta que me surge luego de ver este desfile de hormigas o sus hojas caídas, mientras tomo un café en el parque del centro de este pueblo tropical es ¿Cuál es nuestro hongo?  ¿Dónde está? ¿Lo habré conocido ya? ¿Quién es nuestra reina? y por su puesto que no es Isabel II y no son los presidentes, ni los reyes que aún quedan en España ¿Por quién o por qué sustancia continuamos todas las mañanas a pesar de haber perdido los trozos de lo que sea que recolectamos el día anterior?



viernes, 24 de marzo de 2023

Dosis Letal: Químicos en jardinería y agricultura


A pesar de lo común que se ha vuelto ver a los jardineros aplicar líquidos con sus aspersores para controlar la maleza, este no era un paisaje común hasta hace algunos años. Poco a poco el uso de sustancias químicas para controlar plagas se ha venido apropiando a la jardinería sin cuestionarse, ni considerarse sus consecuencias. 

Existen numerosos estudios  sobre su aplicación en la agricultura pero no se habla sobre cómo los espacios verdes y de recreación, jardines y parques públicos han venido perdiendo la seguridad que deberían brindarnos ante estas sustancias tóxicas para la salud humana y otros organismos. 


De hecho, existen normativas con respecto al uso y transporte de estas sustancias ya que los herbicidas que se usan regularmente tienen principios activos potencialmente mortales y de los que depende su rango de toxicidad. 

En los envases se clasifican de I a IV, siendo IV el nivel de menor toxicidad. Los siguientes son los productos más utilizados para jardinería y agricultura en Colombia: 





Cada uno tiene una Dosis Letal Media - DL, que corresponde al porcentaje de individuos que murió durante el experimento en el laboratorio, los cuales hacen generalmente con conejos, ratas, abejas y peces. 

El Glifosato por ejemplo,  fabricado por Bayer (antes Monsanto) es un herbicida foliar "no selectivo" y se utiliza para acabar con el crecimiento vegetal en cualquier etapa de crecimiento.  Aunque el Glifosato está clasificado como ligeramente tóxico es uno de los más utilizados indiscriminadamente. Se utiliza no sólo como herbicida sino como "madurante" irrigándose directamente en cultivos ya desarrollados de caña de azúcar, soya, maíz, piña y sorgo.

Un estudio realizado en Putumayo demostró que el contacto con Glifosato generó cuadros de intoxicación en más de 1500 campesinos, los que incluyeron entre sus síntomas: brotes en la piel, fiebre, vómito, infección respiratoria aguda, diarrea, pérdida de visión, y otros síntomas neurológicos como cefalea, mareo e incluso angustia, miedo y pánico. También se ha demostrado en diversos estudios que las presentaciones comerciales de Glifosato como el Roundup® pueden llegar a generar mutaciones a nivel cromosómico en linfocitos humanos, daño al ADN y daños embrionarios en ratas a partir de dosis de 30mg/Kg.

El Paraquat es otro de los herbicidas más comunes y tiene una categoría toxicológica I, es decir "Extremadamente tóxico". Se vende con nombres comerciales como Gramoxone®, Gramafín®, Ráfaga®, etc. Su Dosis Letal está estimada en un 50% a partir de 700 mg/Kg, esto quiere decir que bastan 0,7g del producto para matar 1 de cada 2 mamíferos de 1 Kg de peso. 

Hay que tener en cuenta que un sólo envase de herbicida puede llegar a tener 200 g de Paraquat, una Dosis Letal para un humano de 70Kg de peso. De hecho en su ficha de seguridad, el Paraquat entre otras cosas advierte que es mortal de forma inhalada:





Hoja de seguridad Gramoxone con Paraquat al 20% (Syngenta)




En agricultura usualmente se ve a los operarios y campesinos con pocos o nulos instrumentos de seguridad. De hecho en un estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia en 8 diferentes departamentos de Colombia se determinó que un 96,4% de los campesinos encuestados utilizaban prendas del diario durante la aplicación de plaguicidas; a penas un 40% de los campesinos entrevistados contaba con afiliación al sistema de salud; y respecto a la disposición de los envases un 36% los botaba vacíos directamente al campo o a los ríos, otro tanto los quemaba y algunos incluso reutilizan los envases para el almacenamiento de agua.

Aquí hay que agregar que la mayoría de los envases de estos productos se ven inofensivos. Están empacados en frascos de color blanco con franjas verdes, pero nunca con la simbología de riesgo correspondiente.

Simbología de riesgo vs Roundup
























 








La apropiación de herbicidas en jardinería ha venido acompañada de una estética urbana en donde las hierbas deben "controlarse". Esta cultura ha venido transformando el paisaje rural a arbustos cuadrados y su base muerta color amarilla sin ningún propósito útil más que el "estético".

Las alternativas al uso de estos agroquímicos siempre han existido, como en la agroecología y la permacultura donde se busca permitir el crecimiento, aumentar polinizadores y hábitat para otros insectos lo que previene plagas y enfermedades. 

Si quieres saber más sobre como manejar tu jardín y cultivo de forma sana visita: www.niwa.digital y www.tottaterra.com

En términos de costo-efectividad en jardinería y agricultura debería considerarse el precio que pagamos en salud pública por las contraindicaciones que estos productos están generando, no sólo en los campesinos y operarios que los utilizan, sino también en los consumidores y ciudadanos que nos vemos obligados a inhalar y consumirlos. Es poner en la balanza una idea de estética versus la salud de nuestras familias y ecosistemas.



Artículos consultados:

Clasificación y uso de los herbicidas por su modo de acción. Enrique Rosales Robles.

Uso de Madurantes. Fernando Villegas T.

Evaluación de los efectos del glifosato y otros plaguicidas en la salud humana en zonas objeto del programa de erradicación de cultivos ilícitos. Marcela Varona et al (2009).

EFECTOS DE LA FUMIGACION VALLE DEL GUAMUEZ Y SAN MIGUEL PUTUMAYO FEBRERO (2001). Dyva Revelo Calderon

Acceso a Hojas de seguridad de algunos productos: https://bit.ly/3K5ZAVZ